Un grupo de amigos conversan sobre los atractivos turísticos de una ciudad de EE.UU, otro grupo de amigas lo hace sobre cierta marca de  maquillaje y de bolsos que les parece muy llamativa;  al día siguiente en las  redes sociales de estas personas les aparece publicidad de agencias turísticas promocionando  lugares de la ciudad estadounidense, y a las otras, publicidad de la marca de maquillaje y de bolsos de la que hablaron alrededor de quince minutos el día anterior.

En bibliografía sobre este tema de las cookies, se encuentran definiciones como la siguiente: son cualquier tipo de dispositivo de almacenamiento y recuperación de datos que se utilice en el equipo terminal de un usuario con la finalidad de almacenar información y recuperar información ya almacenada”. 

Las cookies son herramientas informáticas que vienen en varias presentaciones y no todas son tan “dulces”, “crocantes” e   inofensivas; por el contrario, un porcentaje importante de ellas son insípidas, al servicio de grandes corporaciones y su funcionamiento cada día transgrede más la intimidad y la privacidad de los usuarios de internet.

Observemos una pequeña definición del tipo de cookies existentes y detallemos cuales son inofensivas y cuales no tanto para los analistas del tema.

Cookies técnicas: permiten la navegabilidad de una página web o aplicación desde las operaciones básicas de funcionamiento, accesos, reproducción de un video, la visualización de una imagen, control de seguridad  etc.

Cookies de preferencia: aquellas que permiten información frecuente como el idioma o las consultas en los motores de búsqueda.

Cookies de análisis: Siempre y cuando sean propias y no de terceros, permite el estudio del comportamiento de los usuarios en el portal web de forma anónima

Cookies de publicidad comportamental: Analiza el comportamiento del usuario en internet para mostrar publicidad entorno a su perfil.

De lo anterior, cabe señalar la importancia de la pertenencia de la cookie, por ejemplo, si es propia de la página web en la que estamos navegando o es de un tercero en otro dominio, ya que de ahí depende el tratamiento que se le dará a los datos de los usuarios. En las cookies de terceros como las de publicidad comportamental, es donde se encuentra la mayor cantidad de controversia, sin dejar a un lado otras características como las supercookies diseñadas para albergarse en los dispositivos soportando formateo e incluso postrarse allí durante años.

Los  creadores de ellas,  han venido perfeccionando la forma de presentarse ante el público, haciendo que los controles de parte de los usuarios sean poco rigurosos o casi inexistentes, quedando con el camino libre para acceder a datos íntimos tanto con nuestra huella digital en internet como con herramientas más personales  como lo pueden ser cámaras, micrófonos o archivos personales en los teléfonos inteligentes, permitiéndoles así  perfeccionar sus perfiles que luego serán vendidos por cifras nada despreciables

Nos encontramos ante una industria que en el año 2020 movió más de 280 mil millones de dólares en todo el mundo, pero que precisamente por la forma en que funciona, la sociedad civil ha venido reflexionando e intentando tomar medidas que protejan a los usuarios de todas las edades ante la vulnerabilidad y la deriva a la hora de navegar en el internet.

Nota al pie: En la próxima publicación abordaremos el largo pulso de las organizaciones de protección de datos contra los gigantes tecnológicos que se benefician de las “galletas” – (cookies)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.